Cómo nació la idea de escribir un libro

 

Cómo nació la idea de escribir un libro

 Por: Jonh Jak Becerra Palacios

Hace un tiempo, un amigo me dijo: «Jak, manito, escribe un libro». Comenzó a enviarme enlaces de páginas que ofrecían ayuda para autopublicar, y aunque los miraba, la verdad es que no me convencía dar ese paso. Escribir un libro me parecía un imposible. Publicarlo, aún más. Mi amigo siguió insistiendo, pero yo no lo veía viable. Decía para mí mismo: «Escribir un libro debe ser complicadísimo, y además, ¿quién va a publicarlo después?». 

La mayoría de mi formación es empírica, basada en los libros que he leído. A través de ellos, he desarrollado un pensamiento más agudo, un criterio propio y una sensibilidad antirracista más elaborada. Sin embargo, siento que me falta mucho por recorrer y aprender de otros hermanos y hermanas de la diáspora africana que han contribuido a nuestra lucha y al estudio de la negritud. Mi amigo se cansó de insistirme, y yo seguía viendo la idea como algo inalcanzable. Su entusiasmo nacía de lo que compartía en mi Facebook alternativo [Pensamiento Negro Becerra]. Pero yo no estaba convencido de que pudiera lograrlo.

Con el tiempo, continué publicando reflexiones sobre antirracismo y temas que, para muchos negros, resultaban problemáticos por hablar del sistema racista. Empecé a traducir, con la ayuda de programas, textos del Dr. Amos Wilson, como Blueprint for Black Power: Un plan para el Poder Negro. Por primera vez, entendí profundamente la dinámica de la dominación blanca y la subordinación del hombre negro. Mi hermano Hernando Umaña fue quien me recomendó este tipo de lecturas. Wilson enfatiza la importancia de la autosuficiencia económica y el control de los recursos dentro de las comunidades negras, proponiendo el desarrollo de empresas, instituciones financieras y modelos cooperativos propios.

¿Cuándo me convencí de escribir un libro? Fue durante un diplomado en CLACSO-FALCO. Necesitaba un texto sobre racismo antinegro en Colombia y le pedí a mi brother Jesús Karabalí que revisara uno que había elaborado desde la perspectiva de Frantz Fanon. Tras sus observaciones, me dijo: «Brother, escriba un libro. Yo lo oriento en lo que pueda. Hágale, escriba». Esa afirmación caló en mí. Jesús, quien ha escrito libros y es uno de mis mentores, vio potencial en mis escritos en redes sociales. Pensé: «Si él me anima, es por algo».

Posteriormente, le pedí un texto a alguien del Observatorio de Discriminación Racial (ODR). La hermana Rudy Amanda Hurtado me compartió su experiencia con el racismo antinegro en la Universidad del Cauca, donde, en la facultad de Antropología, escuchaba comentarios como: «¿Cómo que una negra estudiando antropología?». Al leer su relato, comprendí que también podía escribir desde mi propia perspectiva antirracista, narrando mi historia.

Inicialmente, mi idea era escribir un ensayo de unas 20 páginas sobre mi experiencia con el racismo antinegro en el entorno laboral. Empecé a finales del 2023, tras haber publicado en Twitter (ahora X) que escribiría un libro. La respuesta fue positiva, e incluso mi hermano Shamyr Caicedo me animó. Poco a poco, esta idea se convirtió en un propósito tangible.

Escribiendo ese ensayo, de repente asumí el reto de escribir un libro. Me fui envolviendo en la idea a medida que escribía, comenzando a recordar mi vida: desde mi niñez en Bogotá hasta mi estadía en Medellín, Antioquia. Rememoré también las vivencias con mis abuelos maternos, especialmente con mi abuela en Campo Bonito, Quibdó, Chocó. Esos recuerdos desenterraron episodios de racismo antinegro que me han marcado profundamente, deshumanizándome de manera sistémica.

Entre esas experiencias destacan lo sucedido en A.R. Los Restrepos y, en general, el racismo que enfrenté en entornos laborales. Uno de los casos más significativos fue el litigio con ayuda de Dejusticia, que culminó en la sentencia T-572/17. Este fallo judicial, lejos de ser una solución, generó una acción de daño en mi contra: aparecí en una especie de «circular roja», un veto laboral implícito que buscaba castigarme por reclamar mis derechos. Ese episodio me hizo reflexionar profundamente sobre las estructuras de poder que perpetúan el racismo.

Antes de iniciar mi proceso de escritura, decidí explorar y tocar algunas puertas. Comenté mi intención de escribir un libro a varias personas. Algunos reaccionaron con entusiasmo: «¡Qué bueno! Yo te puedo ayudar», me dijeron. Otro incluso ofreció su apoyo: «Cuando empieces a escribir, cuenta conmigo». Sin embargo, cuando me vieron comprometido y decidido, muchos de esos ofrecimientos se desvanecieron. Algunas puertas se cerraron y escuché comentarios desalentadores como: «Si fueras alguien famoso, como Francia Márquez, una editorial te pagaría. Pero publicar un libro así es imposible». 

El 97% de las personas a quienes consulté se mostraron negativas, lo que comenzó a desanimarme. Sin embargo, ese pequeño 2 o 3% restante me alentó a seguir adelante. Entre ellos estaba mi hermano Jesús Karabalí, quien me animó con un consejo que resonó profundamente: «Brother, siga escribiendo, que algo surgirá para publicar». Sus palabras me impulsaron a avanzar, aunque el camino no fue fácil. 

En el proceso de culminar mi autobiografía, enfrenté numerosos desafíos. La carga emocional y las dificultades externas, como problemas de salud, hicieron que el esfuerzo fuera aún más arduo. Pero cada obstáculo reafirmó mi compromiso con mi historia, con mi lucha y con la necesidad de visibilizar el racismo antinegro que persiste en nuestra sociedad. Ahora, al mirar hacia atrás, puedo decir que este libro no solo es un testimonio personal, sino un acto de resistencia y afirmación de nuestra dignidad.

Escribir esta historia de lucha y resistencia contra el racismo antinegro, llena de valentía, resiliencia y un inquebrantable espíritu de lucha por mis derechos, representa para mí un logro profundo. Mi autobiografía no es solo un relato personal; es un testimonio colectivo de las barreras sistémicas que enfrentamos quienes denunciamos y resistimos el racismo estructural.

El proceso estuvo lleno de obstáculos. Desde los episodios de racismo que me marcaron profundamente hasta los desafíos emocionales y de salud que surgieron durante la escritura. Pero lo importante es que ya lo escribí, y ahora enfrento un nuevo reto: encontrar una editorial que apueste por publicar mi libro. Sin embargo, estoy contento con el resultado. Este proyecto me ha permitido reflexionar, sanar y visibilizar experiencias que muchas veces se silencian.

Lo que me llena de gratitud es el apoyo inesperado de personas que creyeron en mí y en mi voz. Este respaldo fue clave para hacer realidad un sueño que, durante mucho tiempo, parecía inalcanzable. Aunque el camino aún no está completo, mantengo firme la esperanza de que mi libro encontrará su espacio y contribuirá a la lucha antirracista.

 

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